Impuestos directos e indirectos, guía definitiva para entenderlos

Para explicar correctamente las diferencias entre los impuestos directos y los impuestos indirectos, procederemos brevemente a analizar que son:

Los impuestos son los principales tributos monetarios que recaba el Estado para el mantenimiento de las necesidades colectivas de orden público. Los impuestos son exigidos por el Estado de manera obligatoria en base, generalmente, a la capacidad económica de los contribuyentes siguiendo la legislación tributaria vigente y sin que exista una contraprestación por el pago del impuesto.

La capacidad económica del contribuyente se manifiesta a través de los bienes poseídos (patrimonio), de los ingresos percibidos (renta) o del consumo realizado. Los diferentes impuestos se basan en uno o varios de estos tres indicadores. La adecuación entre la capacidad económica de los contribuyentes y los impuestos exigidos por el Estado es en lo que se basa la equidad distributiva por la cual los contribuyentes con mayor capacidad económica son los que realizan una mayor aportación a las necesidades públicas.



Los impuestos se pueden clasificar de diversas maneras, pero lo más común es distinguir entre impuestos directos e indirectos.

impuestos directos e indirectos

Los impuestos directos son aquellos que se imponen en base a la expresión directa de la capacidad económica del contribuyente: la posesión de un patrimonio o la percepción de una renta. Los impuestos directos más importantes son el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el Impuesto sobre la Renta de no Residentes (destinado a residentes fuera de España que obtienen una renta en España), el Impuesto sobre Sociedades (que se aplica sobre el beneficio neto que obtienen las empresas), el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (que regula la obtención de herencias y donaciones obtenidas sin prestar un servicio, un trabajo o sin proporcionar algo a cambio) y el Impuesto sobre el Patrimonio. Los impuestos directos son pagados directamente por los contribuyentes y, en principio, la aportación exigida es escalable en base a la capacidad económica. Los patrimonios más grandes y las rentas más altas pagan los mayores impuestos.

Por otra parte, los impuestos indirectos son aquellos que se aplican sobre expresiones indirectas de la capacidad económica, como la circulación de la riqueza, el consumo o la transmisión de bienes. En esta clase de tributo, tener una mayor renta no implica pagar un impuesto mayor sobre estos bienes. El impuesto indirecto más conocido y que mayor aportación supone al Estado es el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que grava cualquier operación entre una empresa y su cliente. Pero existen, además del IVA, otros impuestos indirectos como el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (que se aplica por operaciones de compraventa de bienes o derechos que requieran documentarse oficialmente), la Renta de Aduanas y otros impuestos especiales, como los que gravan la venta de alcohol, tabaco o carburantes.

A continuación, más información sobre los impuestos diferidos.


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